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Universo visual

Si tuviera que hacer una reflexión de lo que viene siendo este 2020, más allá de lo sorpresivo, raro y caótico que resultó ser para la mayoría, podría decir que desde marzo que no paro de hacer cursos, leer y adentrarme en temas que me interesan. Quizás sea la necesidad de mantener mi cabeza ocupada, o que hay tanto contenido por descubrir online que hay días que son mejor plan que netflix.

Una de las plataformas que más cursos quisiera hacer es Domestika, donde siempre hay algún curso de acuarela, de dibujo o de lo que se me ocurra, y los voy poniendo en mi lista. El otro día me puse con el curso de Laura Varsky de Ilustración Profesional, el cuál me entusiasmó con los ejercicios propuestos, me sirvieron para revisar en mi mochila todo aquello que traigo y sin duda aparece en mis trabajos. El ejercicio se llama Mapa Identitario, y no es otra cosa que armar una lista de eso que consciente o inconscientemente nos marcó a la hora de crear nuestro Universo Visual. No sólo los artistas lo tienen, creo que cada persona tiene su propio universo, y poder revisarlo es interesante.

Este es mi Universo Visual

Para mí ha sido un lindo viaje hacia adentro, y me sirvió para entender que no es casual el camino recorrido. Y también la elección de vida.

Nací en el ´81 así que me marcó mucho un dibujo animado de aquel entonces: Heidi, y esa frescura de la vida en la montaña. Otra referencia visual muy importante fue Sarah Kay, esas niñas rodeadas de naturaleza, leyendo o cosiendo me transportaban a su mundo.


Hay otra referencia que tengo muy presente y sin embargo no pude encontrar ninguna imagen, y fue en el viaje de egresados a Bariloche (año ´98) quedé fascinada con el packging de una chocolatería, Rapa Nui, que en ese entonces tenía unas ilustraciones de flores y frutos, y cuando regresé a mi casa, calqué y pinté ese dibujo por todos lados. Le pedí a mi mamá que me envíe foto de una bandeja que le pinté.


Los aparadores de la casa de mi abuela y de mi tía con la vajilla. De chica me detenía a mirar el dibujo de los platos. Siempre inventando la historia en mi cabeza.
Pero luego entré en la facultad a estudiar Diseño Gráfico, y allí empecé a avergonzarme del estilo “cursi” con el que me sentía identificada. Me despojé de los tonos pasteles, las flores y me volví más “minimalista”.

Pero recuerdo que cuando conocí el Art Nouveau, William Morris y el Arts and Crafts me pasaba horas mirando esas imágenes de los libros. Matisse es otro artista que me gusta, por la simplicidad y el color.


Sin duda otra referencia fue el haber crecido en la ciudad de La Plata y agudizar el ojo a su arquitectura, la Catedral y las estatuas.
También tengo una debilidad por las casas con detalles de madera, las decoraciones. Siempre me da mucha curiosidad las casas de campo y cómo son por dentro.


Pero lo que me cautivó al punto de dejar la ciudad fue el paisaje de la ciudad que elegí para vivir, ya hace 9 años, San Martín de los Andes, y no hay día que no mire las montañas sin suspirar. Aquí me reconecté con la naturaleza, primero desde el reconocimiento de las plantas medicinales, y después las llevé al dibujo, así que nuevamente me encuentro pintando flores y plantas.

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